Durante este último año, hemos sentido un profundo dolor colectivo que nos unirá para siempre y definirá nuestro lugar en la historia. Aunque la pandemia nos ha marcado, el miedo no debe impedirnos darnos cuenta del inmenso poder y potencial que tenemos juntos para reformar y redefinir nuestra economía.
Podemos reimaginar el papel del gobierno para que sirva a las familias trabajadoras que luchan por sobrevivir. El Plan de Empleo Estadounidense de la Administración Biden representa una oportunidad que sólo se da una vez en una generación para hacer esto mientras se impulsa la recuperación económica de Estados Unidos y de Filadelfia.
La base de nuestra economía es la infraestructura. La infraestructura hace posible que las personas puedan trabajar y permite que las empresas se pongan en marcha y crezcan. Pero a su vez, hay que invertir continuamente en la infraestructura a medida que cambian los tiempos, y evolucionan las necesidades y desplazamientos de las personas y las empresas.
La economía de la Filadelfia de hoy es muy diferente a la de los años cincuenta. Una gran inversión en infraestructuras no debe estar orientada únicamente a las necesidades del pasado, o incluso del presente, sino que debe mirar hacia el futuro.
Infraestructuras tradicionales
Necesitamos grandes inversiones en nuestras envejecidas infraestructuras “tradicionales”. Las calles, puentes y sistemas de transporte de nuestra región han sufrido décadas de falta de inversión. Nuestros sistemas de agua y alcantarillado y la red eléctrica necesitan desesperadamente mejoras y modernización para hacerlos más seguros, fiables y eficientes. Y, tras la pandemia del COVID-19, la necesidad de un acceso universal a Internet que permita acceder a los colegios, al trabajo y a los servicios públicos no debería ser objeto de debate.
Replantear el concepto de infraestructura
Para construir el futuro próspero y equitativo que nuestros hijos se merecen, no basta con invertir en calles, puentes, transporte e incluso banda ancha. Debemos pensar con ambición en invertir en todas las infraestructuras críticas que serán necesarias para sostener una economía moderna, no sólo dentro de diez o veinte años, sino en un futuro lejano. Eso significa invertir en infraestructuras de vivienda y atención, fortalecer la resiliencia climática y abordar la injusticia racial. Por eso necesitamos que el Congreso apruebe el Plan de Empleo Estadounidense.
La vivienda es infraestructura
Filadelfia se enfrenta a una crisis de vivienda asequible. En 2018, alrededor de 231.000 hogares de Filadelfia, o el 40 por ciento de todos los hogares, gastaron más del 30 por ciento de sus ingresos en vivienda, y actualmente, hay más de 40.000 personas en la lista de espera para acceder a una vivienda social. Ante esta tremenda necesidad, el compromiso de crear y preservar viviendas asequibles proporcionaria una base fundamental para las familias de Filadelfia.
Las investigaciones demuestran que la estabilidad de la vivienda está relacionada con la seguridad económica, un mejor rendimiento educativo y mejores resultados en materia de salud, especialmente para los niños, todo lo cual contribuye a una economía más fuerte y saludable a largo plazo. Una gran inversión en nuestra infraestructura de vivienda puede preparar el camino para estas oportunidades al tiempo que crea buenos empleos para los trabajadores que construyen y condicionan viviendas eficientes desde el punto de vista energético y de la salud.
La economía del cuidado es infraestructura
La disponibilidad de opciones de cuidado de alta calidad y asequibles -incluyendo el cuidado de niños y los servicios de cuidado a largo plazo basados en el hogar y la comunidad para personas con discapacidades y adultos mayores- hace posible que la gente participe en la vida laboral. En la actualidad, no hay suficientes proveedores de cuidados para satisfacer la demanda, y mucho menos para satisfacer las necesidades futuras previstas de la población que envejece en nuestro país.
Para prepararse para las necesidades de atención y cuidados del futuro es necesario invertir en centros de atención y mejorar la calidad de los empleos en el sector de la atención y los cuidados, con salarios dignos, prestaciones y protecciones en el lugar de trabajo para los cuidadores. Mejores empleos significan mejor atención. Los estudios han demostrado que pagar salarios más altos a los cuidadores mejora la calidad de la atención.
Invertir en la economía del cuidado es también imprescindible para la equidad. La insuficiencia de servicios de atención significa que las personas tienen que abandonar la vida laboral para asumir responsabilidades de atención familiar no remuneradas, que recaen desproporcionadamente en las mujeres. Vimos esta tendencia durante la pandemia de COVID-19 cuando, increíblemente, todos los 156.000 puestos de trabajo perdidos en diciembre de 2020 fueron de mujeres, y las tasas de desempleo fueron más altas para las mujeres negras y latinas. Por ello, la inversión en la economía del cuidado beneficiaría a las mujeres, y especialmente a las mujeres de color, que están sobrerrepresentadas en los trabajos de cuidado. El 13% de las empresas pertenecientes a personas de raza negra son proveedoras de cuidados infantiles, y la mano de obra de los cuidados de larga duración en Pensilvania está compuesta por un 86% de mujeres y casi un 40% de personas de color. Esto contrasta con las infraestructuras “tradicionales”, en las que las inversiones suelen ir a parar a sectores en los que predominan los hombres, como la construcción.
La resiliencia climática es infraestructura
Con todo lo que sabemos por la ciencia climática, sería muy corto de vista aprobar un gran paquete de infraestructuras que no busque hacer frente al mayor reto de nuestro tiempo: el cambio climático. Si no se reducen considerablemente las emisiones de carbono, el resultado será la devastación, y debido al racismo sistémico de larga data, estos impactos se sentirán primero y peor en nuestros barrios afroamericanos, latinos y de aquellos de bajos ingresos.
Los hechos son claros: Filadelfia es cada vez más calurosa y húmeda. El Índice de Vulnerabilidad al Calor de Filadelfia muestra que algunos barrios pueden tener hasta 22 grados más de calor que otros y que los barrios que se enfrentan al calor extremo tienen más probabilidades de tener residentes predominantemente de bajos ingresos o de color.
Las inversiones destinadas a prevenir o proteger contra la aparición cada vez más frecuente de fenómenos meteorológicos extremos no sólo son dinero bien gastado, sino que darán sus frutos ante un futuro climático incierto.
El Plan de Empleo Estadounidense proporcionará millones de puestos de trabajo y se pagará por sí mismo cerrando las lagunas fiscales de las empresas y garantizando que éstas paguen la parte que les corresponde por la infraestructura de Estados Unidos, una infraestructura que han utilizado durante décadas para construir y hacer crecer sus empresas.
Ha llegado el momento de invertir y crear el futuro equitativo con el que cuentan las generaciones que nos siguen.